La verdad es que nunca se había ido, estaba descansando. De acuerdo al último estudio de NSE de Apeim, algo más de la mitad de los jefes de hogar trabaja como independiente en Lima y las seis principales ciudades del país (dos tercios en los niveles D y E y un tercio en el C). Ser independiente en los últimos años, para un pintor por ejemplo, era tener mucho trabajo como pintor. Terminaba un trabajo y ya estaba comenzando otro. Si se considera, de acuerdo al mismo estudio, que algo más de un tercio de las amas de casa trabaja fuera o dentro del hogar, tenemos familias con un ingreso como para defenderse. En estos períodos de mayor estabilidad, los hogares suelen comenzar a gastar un poco más en marcas más caras, envases más grandes y suelen salir un poco más. En las actuales circunstancias, el pintor, carpintero y gasfitero, entre otros, deben estar comenzando a sentir que el trabajo ya no es tan frecuente como antes. Si bien no se perciben cambios bruscos, comienzan a aparecer los comentarios relacionados con que “la venta está baja” o “ya no hay tanta chamba”. En esas circunstancias, las ofertas, siempre importantes en un bolsillo ajustado, se vuelven más importantes aún, la diversión se administra mejor y se comienza a gastar menos en lo que se ve menos necesario. Lo más probable es que más de uno comience a recordar que sabe pintar, lijar, lavar autos, cobrar y demás oficios de sobrevivencia. Todo ingreso es bueno. El tema es que el que trabaja como independiente tiene un detector de “flujo de chamba”. Si ve que la frecuencia disminuye, la señora de la casa comienza a ajustar sus gastos (que es la verdadera ministra de economía del hogar) y él o ella comienzan a ver de qué otros sitios consiguen dinero. Recién comienza el año y si bien una parte de la desaceleración en el país tiene relación directa con la economía global (mineras, exportadores y los que reciben remesas), otra parte, no menos importante, más parece arquero al momento del penal: está parado en su raya y no sabe si quedarse parado, tirarse a la derecha, a la izquierda o dar un paso al frente. Eso frena la inversión y repercute sobre la demanda. Mientras tanto el consumidor popular comienza a sentir que tiene que volver a desempolvar su viejo traje de 1,000 oficios. De nuevo a las andadas.
Elaborado por Hernán Chaparro
Gerente General
Gfk Conecta SAC
Publicado en Día 1 – El Comercio
16 de Marzo del 2009